Falleció S.E.R. Monseñor Oscar Laguna, un grande.
Este año se convirtió en el primer jerarca católico procesado en una causa por delitos de lesa humanidad, por falso testimonio en el juicio en el que se investiga el asesinato del obispo de San Nicolás, Ponce de León. O sea, que para los montoneros de turno en el gobierno (entre ellos la hipócrita Cristina Fernández de Kirchner quien descaradamente le envió una corona de flores), el mentir, es un delito de lesa humanidad. Ya dan asco de tanta hegemonía e incapacidad de ser sociales (en realidad, son aprendices a serlo).
Laguna fue párroco de la catedral de San Isidro durante 9 años, director espiritual del seminario diocesano y rector de ese seminario por dos décadas; asimismo se desempeñó como fiscal eclesiástico, canciller en el año 1961 y vicario general entre 1962 a 1980. Fue nombrado obispo en 1975 por el papa Pablo VI, y en enero de 1980 Juan Pablo II lo nombró obispo de Morón. En el 2004, Juan Pablo II aceptó su renuncia por haber alcanzado el límite de edad canónica y designó a monseñor Luis Guillermo Eichhorn en su lugar.
Durante varios períodos, Laguna fue presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, de la Comisión de Teología (hoy lleva el nombre de Fe y Cultura) y de la Comisión de Ecumenismo, Relaciones con el Judaísmo, el Islam y las Religiones.

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